Tempo Rubato

2018
18,00

Nueve meses tardé en parir Tempo Rubato. Como todos mis discos. Es fruto del amor. Está hecho de vida. De todo lo que di. De lo que me dieron. Del tiempo que me robó el amor. Del amor que me regaló tiempo.

 

La manera en que está construido refleja y simboliza mi profundo respeto por el sabio fluir natural de los años y de la vida. Y es la síntesis de mi inevitable deserción de lo pautado para lanzarme en brazos de lo vibrante y verdadero. Es una obra que construyó la vida misma. Yo solo le puse la letra y la música. Y todos los años que han transcurrido desde el momento en que decidí que sería mi diario sonoro hasta el momento del alumbramiento, son la constatación de que lo que realmente me importa es el recorrido. El final es solo el resumen. La incuestionable verdad que solo conoce y desvela el tiempo y a la que vivo rendida.

 

Tempo Rubato es mi cardiograma. El trazado sonoro de mi registro vital y amoroso. Lo concebí hace ahora veintidós años y me fue creciendo en las entrañas a golpe de vivencia. Con cada historia de amor que nacía y moría. Con cada herida que dejaba escrita una nueva historia sin saber ni importar cuándo sería compartida. Por tanto, va en esa obra más de la mitad de la vida que llevo vivida.

 

Es hermoso y mágico el proceso desde que brota una idea y madura hasta que se convierte en algo sólido y tangible que va a sobrevivirte.

 

En medio está el tiempo paciente y el cuidado con el que le vas dando forma. Escuchando atenta los latidos de la vida y entendiéndolos como el implacable pulso de la verdad absoluta; andando sin prisa cada paso en el momento preciso. Tan preciso que se hace obvio que son las decisiones quienes te toman a ti.
Luego viene la elección de los compañeros que deben enamorarse de tu idea; y de ti; y tú de ellos, porque es un acto de amor engendrar arte.

 

Después, un largo camino de trabajo intenso, delicado y meticuloso, para que no haya una sola grieta por la que escape la esencia de lo que concebiste.

 

Como a un hijo, transmitirle tus principios, tu visión de la vida; hacer que crezca en el amor por la libertad, que viva en la verdad y que sea honesto.

 

Luego verle volar, saber que recorrerá el mundo con esos principios que le diste y que con ellos te sobrevivirá. Hará el bien, será algo bueno y bonito en la vida de algunas personas.

 

Esos principios con los que yo concibo todas mis cosas y concebí también Tempo Rubato, esos con los que ambos hemos crecido y con los que quiero que sobrevuele el mundo cuando yo ya no esté, son principios que solo abren las puertas del alma, todas las demás, las cierran.

 

Pero vivo feliz con esas puertas abiertas. Porque vivo libre; y hago música con la misma naturalidad que respiro, poniendo los puntos y las comas allí donde deben estar para expresar exactamente lo que quiero, con un ritmo establecido únicamente por los latidos de mi verdad. Y jamás acaté ningún tipo de norma que me obligase a someterme a unos parámetros que no fueran los míos.

 

Por eso Tempo Rubato ha nacido después de todo este recorrido vital mío. Cuando tenía sentido. Y por eso es de y para quienes así concebimos el arte y la vida: como una oportunidad única de ser quienes somos. Y soy feliz de saber que formará por siempre parte de todas las personas que comprendéis de qué está hecho.

 

Mayte Martín

MAYTE MARTÍN voz y guitarra
DANI CUBERO violín
MARÍA SANZ violín
BERNAT BOFARULL viola
AMAT SANTACANA violoncelo
XIMO CLEMENTE contrabajo
ALEJANDRO HURTADO guitarra
VICENS SOLER percusión

 

JOAN ALBERT AMARGÓS arreglos

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